Eros de Eloy Fernández Porta

En los días que corren, Eloy Fernández Porta trata de seguirle los pasos, o más bien las huellas, al amor que se desprende o sobrevive en nuestra época. Así, el ensayo flexible presentado en Eros es una fotografía de lo común, lo cotidiano: las relaciones amorosas en un capitalismo hiperconsumista. Digo cotidiano porque lo estamos viviendo, experimentando, disfrutando; no por ser un tema sin peso o sápido, o por ser una simple epifanía de corta duración. El pensador barcelonés describe y analiza la manera, el medio y los detalles en los cuales se desenvuelven los afectos en los tiempos contemporáneos. Identifica la imbricación entre el amor y el dinero, su magnetismo, su juego paralelo. Para Eloy Fernández, el capitalismo y el sentimiento no son opuestos, sino dos variables que se enredan en una dinámica cercana, y su relación es tan próxima y pactada como la luz y la sombra.

En el lenguaje economicista actual, la expresión sentimental occidental utiliza la poética del stock como la fuente de la palabra emocional. Enfatizo occidental porque Fernández Porta toma todos sus ejemplos de ese mundo: los cómics, la música, los reality shows, el porno y los canales televisivos nombrados en Eros son de tal hemisferio, por lo que no me aventuraré geográficamente a ampliar más su visión. Por cierto, el conocimiento de las canciones españolas –como las cantadas por Los Planetas– y las decenas de cómics mencionadas en el discurso, hacen ver al texto, en ciertas partes, muy localista, o al autor como alguien muy identificado con su entorno, no lo sé.

En el capitalismo emocional en el cual nos sumergimos, el capital es libido; la marca registrada expresa nuestra individualidad, el regalo se convierte en nuestro espejo. Y si ha dicho capitalismo le sumamos la etapa posmediática actual, tenemos un mercado afectivo en competencia perfecta. De tal manera que el anuncio es la literatura de la época, Facebook un lugar donde guardamos nuestra intimidad, nuestros mensajes de amor llegan por el internet 2.0 y nuestros mejores coqueteos los captura la webcam. Es más, Ashley Madison y Match.com son el lugar de encuentro, el espacio de privacidad para conocerse, para ser socio en la joint venture del querer. Citando a Eloy Fernández: “Los medios dicen adiós a la experiencia presencial”.

Eros es una unión de textos, pero no son lineales; para mí, caminan en torno a un mismo centro de gravedad. De repente, el divorcio de Amy Winehouse ilustra que el compartir –a veces, sólo a veces– es trabajo afectivo, y el trabajo cuesta. Enseguida, Paris Hilton (qué nombre tan chic) es comparada con El rey  Lear de Shakespeare, porque la fama no es frivolidad, sino intimidad. En otras más, en palabras de Fernández Porta, uno se siente Fox, y el pensador español culpa a las series estadounidenses por definir los códigos emocionales, por ser las normas del sentimiento. Casi lo olvido: el melodrama y la comedia son el punto G del espectáculo.

En fin, Eros es un ensayo perspicaz de la relaciones afectivas del vecino, no nuestras. Eloy Fernández Porta fue ganador este año del Premio Anual de Anagrama de Ensayo con dicho texto. El jurado estuvo integrado por Vicente Verdú, Fernando Savater y Salvador Clotas, por mencionar a algunos. De tal manera, el pensador barcelonés tiene bastante que aportar al tema del ars amandi posmoderno.

Pedro Llanos

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